El docente como herramienta del aprendizaje

Creencias que obstaculizan la tarea de aprendizaje


Colocar al docente como causa principal del aprendizaje del alumno es un principio aceptado, tanto en la teoría como en la práctica, por no pocos miembros de la comunidad educativa. Es preciso advertir que tal principio encierra una falacia conceptual que se transforma, cuando adquiere un modus operandi aplicado sin reservas, en el mito más influyente durante el trabajo áulico. Este mito pasa a formar parte de un sistema de creencias que dará lugar a una cultura pedagógica caracterizada por una actitud mental que impulsa a un modo de pensar y actuar que guía y condiciona cada una de las acciones y comportamientos del docente frente al grupo. 

Una perspectiva de la autoridad escolar

¿Autoridad escolar o autoridad escolarizada? 

En cualquier ámbito de la vida social, institucional y organizacional, la experiencia nos muestra que la ausencia de una autoridad inteligente y conciliadora promueve un vacío funcional y grupal. A partir de ese “quiebre”, muchas veces oculto, se transita un camino de fragmentaciones por vía de desconfianza, sospecha, apatía, negligencia o desinterés que conduce a un caos muchas veces irreversible. Pues el caos se gesta en la torpeza de quien ejerce una autoridad excesiva, nula o deficiente al atomizar y desintegrar, por exceso o por defecto, las interrelaciones funcionales y los vínculos personales. Pero también el caos se perpetúa cuando los individuos, sea por reacción ciega, sea por sumisión pasiva o por temor, dejan de pensar con autonomía y de construir ámbitos evolutivos de convivencia y de aprendizaje grupal. 

Climas para aprender en bienestar

Hacia una conducción institucional centrada en las personas 

Como principio pedagógico básico y elemental, la naturaleza del proceso de aprendizaje reclama estar asociada a condiciones de bienestar y nunca de malestar. De allí la necesidad de crear siempre “climas nutrientes” que permitan y faciliten aprender con alegría y confianza. Se entiende por clima nutriente de aprendizaje ese ámbito dinámico capaz de generar estímulos, confianza en sí mismo, entusiasmo y voluntad de aprender. Lejos del control y la rigidez, durante el desempeño de la tarea didáctica emergen espontáneamente la integración y los vínculos interpersonales, formando parte activa y dinamizadora de un proceso creativo orientado a enseñar y aprender de manera constructiva y artesanal. 

Las habilidades convencionales podrían terminar en mala praxis

Hacia prácticas adaptativas y abiertas




La condición racional del ser humano lo impulsa a desarrollar actividades y a promover su desarrollo evolutivo constantemente. Por eso, la historia de la ciencia y la técnica corren parejas con la historia de la humanidad, lo que dio lugar a que en los diversos campos de la actividad humana se fueran instalando parámetros e indicadores acerca de las condiciones básicas para poder llevar a cabo una actividad aceptable, bajo los requisitos de calidad e idoneidad. Esto, desde la más simple de las actividades manuales hasta la más exigente, como sería la actividad de enseñar. Quien enseña a manejar un vehículo desarrolla una actividad mucho más sofisticada que la ejecución del simple manejo, ya que para enseñar algo se debe pasar previamente por su ejecución precisa, bajo riesgo de hacerlo con grandes desaciertos. 

Hipótesis para cancelar la deuda social de la educación

El pecado social de la mala praxis 


Si observamos atentamente, en la mayoría de las descripciones y diagnósticos acerca de la realidad social, aparece un lugar común al que todos le atribuyen el mágico poder de revertir las disfunciones, injusticias y ausencia de calidad que afecta los procesos y la dinámica de una sociedad que reclama que las cosas se lleven a cabo con mayor responsabilidad y eficacia. Ese lugar común es la educación. Se apela a ella cuando las soluciones de fondo no aparecen o no se vislumbran los mecanismos idóneos en el área respectiva. 

Enfoque cognitivo de la mala praxis en educación

Hacia una reformulación de la formación docente 


En cualquier campo o área de las diferentes profesiones y actividades humanas, desde la función médica, la función docente, política o comercial, la mala praxis se genera por la no congruencia y por el desfasaje entre las exigencias objetivas de la tarea y la habilidad y aptitud personal de quien tiene a su cargo ejecutarla. Así, el chofer de un taxi caería en mala praxis si su capacidad real no guardara congruencia con las exigencias objetivas requeridas para el manejo eficiente y seguro planteado por el servicio que debe prestar. Del mismo modo, el cirujano caería en mala praxis si su talento quirúrgico no existiera, no guardara coherencia o no se ajustara a los requerimientos de la tarea inherente a la acción de curar. 

Albert Einstein no aprobaría un concurso docente

Los estigmas de la formación docente 


Si observamos atentamente, el mismo Einstein se vería con serias dificultades para ingresar a alguno de los institutos de formación docente afectados por el estigma de la tan mentada “secundarización”. El tribunal que lo examinaría en la entrevista de un imaginario concurso le preguntaría, en primer lugar, sobre la fuente bibliográfica de donde provienen sus conocimientos y en qué autores se basarán sus clases y los temas que va a trabajar. Previa revisión de las unidades temáticas y de la secuencia lineal de contenidos de un programa rígido, el tribunal hará hincapié en una cuestión que será letal para aprobar: la explicitación de un cronograma acerca del dictado de los contenidos y la indicación de los trabajos prácticos con sus correspondientes fechas de realización y entrega. Semejante mención, que soslaya los procesos cognitivos de quien aprende, elevaría ese plan elemental a la categoría de “proyecto”. 

Hacia una educación que enseñe a pensar

El camino de la idoneidad docente 


educarcion felizLas paradojas de la formación docente y la incompetencia directiva, que señaláramos en nota anterior, conducen a una educación sin nivel y afecta la calidad de la enseñanza en todo el sistema. Tal situación guarda un correlato con lo manifestado en nuestra encuesta semanal, donde cerca de un 80% de las respuestas indica que la baja calidad de los procesos de aprendizaje se debe a la existencia de una metodología ineficiente. Y aunque tal metodología sea atribuible a los propios estudiantes cuando aprenden o a sus docentes cuando enseñan, lo cierto es que ello se debe a problemas de idoneidad en el ejercicio docente y que, en casos extremos, configura un verdadero problema de mala praxis. 

Las paradojas de una educación sin nivel

El pilar sistémico de la calidad educativa 


El informe McKinsey (2007) relacionado a cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para lograr sus objetivos, determinó que en aquellos países que se propusieron un cambio en la calidad pedagógica lo lograron en un corto tiempo a través de docentes formados desde nuevos paradigmas y modelos de aprendizaje. Los sistemas que pudieron mejorar su calidad educativa fijaron como meta prioritaria hacer que la gente talentosa se interese por la docencia y, al mismo tiempo, desarrollar a los docentes para mejorar sus prácticas a fin de jerarquizar su función y generar un impacto formativo de calidad. 

Síndrome del esclavo satisfecho

La trampa mental del esclavo culto 


Planteando un absurdo con cierta ironía, diríamos que lo peor que le podría pasar a un esclavo es sentirse satisfecho con la vida que está viviendo y con el trato que le ofrecen. Este tipo de satisfacción paradójica, que en la cultura actual es propia del neurótico adaptado, no piensa ni prevé el futuro y reduce la vida a la satisfacción inmediata de lo cotidiano. Esto constituye una verdadera trampa mental, ya que incrementa cada vez más la aceptación resignada de una condición inadvertida de esclavo. Lo que define a un esclavo no son sus cadenas físicas ni la imposibilidad de moverse de un lugar a otro sin previa autorización. Exagerando más, tampoco los latigazos pasarían a constituir el componente más importante de la condición de esclavo. 

Cómo dejar de ser un esclavo bien vestido

Trabajo rutinario, talento postergado


Cuando alguien trabaja mal porque se siente incómodo por una rutina plagada de aburrimiento, se podría decir que está achicando su vida y le está quitando esa energía que conduce al placer y a la satisfacción con la tarea que se hace. Sea porque el sujeto no se siente capaz o porque está en el lugar equivocado, lo cierto es que el trabajo rutinario posterga su talento y conspira contra su creatividad. Observando la dinámica de nuestra encuesta semanal, nos encontramos con datos (provisorios) poco alentadores, frente al cual deberíamos reflexionar para poder recuperar ese talento creativo que oxigena y dinamiza la vida personal. 

Trabajar con arte o estar ocupado en la rutina

La creatividad del sujeto autónomo y la monotonía del autómata 




Generalmente se considera como una cuestión válida y universalmente aceptada, el hecho de que a un elevado porcentaje de individuos le resulta tedioso y deprimente visualizar el trabajo del día siguiente. Sea por la ejecución del trabajo en sí o por el clima en que se lo ha de realizar, lo cierto es que se espera el viernes como el día más distendido, ante la inminencia de un fin de semana imaginado como liberador y altamente placentero. Pero la realidad del mismo fin de semana en muchos casos no se presenta tal como fue imaginada, ya que la paz anhelada y las gratificaciones casi nunca aparecen. Esto demuestra que el ser humano tiende a compensar con su imaginación lo que en la realidad se le presenta como adverso y tedioso. 

Entre la abundancia y la escasez

Fundamento cognitivo del despilfarro

La paradoja casi inexplicable por la que resulta difícil tener una conducta creativa en los momentos prósperos, quizás se deba a cierta confusión por la que el sujeto, al no sentirse exigido por la situación de bienestar que disfruta, entra en un estado de parsimonia y lentitud para actuar o decidir. Ante la bonanza no exigente, la mente sin disciplina se retrae y limita el pensamiento y las posibles decisiones a una visión plana y coyuntural en el disfrute de la inmediatez. 

Cuando la tranquilidad genera confusión y la adversidad lucidez

Una hipótesis cognitiva 


En la experiencia cotidiana se observa la paradoja de que muchas personas viven en un estado mental poco lúcido cuando se les presentan períodos o condiciones de bonanza, al punto de no poderlos disfrutar. Se trata de un estado de confusión, provocado por cierto atontamiento que conduce a la parsimonia, a la dejadez y a la lentitud para pensar. Surge cuando el sujeto se encuentra “empalagado” con todo lo que dispone, afectando la agilidad de su pensamiento y la rapidez en las decisiones que debe tomar. 

Cuando la necedad invade a la pareja

Interrogantes del infortunio inesperado 

Si bien días pasados dábamos por finalizada la secuencia relacionada con la “semana del necio”, nos parece oportuno proseguir estos días con otras consideraciones, teniendo en cuenta los resultados de la encuesta semanal en los que, con sorpresa de muchos, la mayor necedad parecería estar circunscripta al círculo de la pareja y de los jefes y colaboradores en el ámbito laboral. Quizás la explicación la encontremos en el hecho de que los epítetos no reproducibles, que se cosechan casi a diario cuando hay un necio en la pareja o en el ambiente laboral, se deban a que la asiduidad y frecuencia sistemática en el trato convierten a aquél en un invasor desagradable. A instancias de las sugerencias de muchos lectores de nuestro blog, trataremos el tema a la luz de los resultados parciales de la encuesta. 

El necio y su función de retardo

El necio influyente retrasa la acción del grupo donde actúa 


En realidad, con esta nota concluimos la “semana del necio”, en homenaje a las víctimas de la profesión más extendida y hasta milenaria y de la que ninguna sociedad, familia, pareja u organización pudo escapar. En cualquier lugar en el que se encuentre un necio activo e influyente, allí mismo aparecerá, de una manera u otra, una función de retardo o de interferencia. El hecho de tener que tratar de convencer al necio de su equívoco mediante intentos que resultan de entrada infructuosos, implica un desvío en el uso del tiempo y de la energía individual o grupal. No es el caso de persuadir a quien está abierto al diálogo y a nuevas comprensiones, sino de forcejear sin resultado alguno ante quien cerró su mente y se adueñó de una verdad implacable y superior a cualquier otra. 

El silencio del sabio y la verborragia del necio

Mapa oculto de la armonía y el conflicto grupal 

Si tomamos cualquier grupo humano, desde la pareja, la familia, el aula escolar, el ambiente laboral, hasta el clima de las grandes organizaciones, sin excluir el mismo entorno social, encontraremos un mapa oculto configurado por dos fuerzas también ocultas y contrapuestas en constante pugna. Es la lucha entre el sabio y el necio; o mejor dicho, la lucha entre el hombre sencillo y de sentido común y el necio que ignora lo que cree saber. Así, en ese campo de lucha se enfrentan el silencio oportuno del cuerdo y la verborragia grandilocuente del mediocre. 

Organizaciones dirigidas por necios

El estrago mental de la necedad 


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Cuando el lugar de actuación del necio es el grupo, el equipo o cualquier ámbito en el que actúen otras personas, habría que hacer de cuenta que en esos lugares la inteligencia empieza a apagarse y la lucidez del intercambio a sufrir serias fracturas. Dado que el necio necesita, al igual que el soberbio, la presencia de aquellos con quienes ha de intercambiar, muchas veces adquiere habilidades de comunicación y seducción en proporción directa a su necedad. 

Cómo fortalecer la autoestima y el talento

El temple humano se crea y se perfecciona


Cuando la falta de confianza en sí mismo se apodera de la mente del sujeto, éste deja de tener una mirada alentadora de su propia vida. El horizonte de la esperanza se cierra, “vive al día”, le teme al futuro, suprime la confianza en los demás y aniquila las posibilidades de cualquier proyecto de crecimiento. Es la manera de morir lentamente en el pesimismo y en la oscuridad de una vida sin sentido. Al perder el sentido de la vida, todo lo que se hace se realiza rutinariamente y sin la energía creativa que generan los vínculos solidarios. Y ante la falta de alegría, aparece la búsqueda compulsiva de satisfacciones a cualquier precio para salir engañosamente del infierno de un tiempo que cada vez se hace más insoportable.


Enfrentar y ampliar los propios límites

Adaptación constructiva a situaciones hostiles e imprevistas 


Como todo ser viviente, en ciertos momentos y circunstancias el ser humano debe enfrentar situaciones inesperadas, virulentas y hostiles. Esto podría exceder su umbral de tolerancia a la adversidad o a ciertos estímulos inusuales o excesivos. Cuando esto último sucede de modo extremo, puede sobrevenir la muerte o la enfermedad y esta es una regla universal en la naturaleza de todo ser vivo. Por otra parte, y debido a su configuración psicológica y mental, el hombre debe enfrentar situaciones adversas que conmueven su vida emocional y mental. En este terreno cognitivo, tampoco queda exceptuada la regla universal relacionada con los umbrales de tolerancia que la psiquis humana tiene también con aquello que se le presenta con rasgos de hostilidad.